Maestras Visitantes


               

Por medio del programa de las maestras visitantes, las hermanas de la Sociedad de Socorro establecen lazos de amistad y de afecto entre unas y otras; tambien brindan apoyo, consuelo y amistad.

Testimonios del Barrio de Tarragona

Marta Fdez-Rebollos
"El viernes estuvieron en casa Tami y Rosa, mis Maestras Visitantes. Me trajeron ESTE mensaje. Lo habían preparado fenomenal, y nos pudimos sentir muy bien al compartir nuestros sentimientos. La verdad es que... ¡con lo que nos cuesta hacerlo... pero lo bien que nos sentimos cuando hacemos nuestras visitas o recibimos a nuestras maestras visitantes en casa!
Pues gracias a las dos y os espero el mes que viene :) "





MENSAJES  DE LAS MAESTRAS VISITANTES:
2012




ENERO

Cuidar y ministrar por medio de las maestras visitantes.



Estudie este material y, si es pertinente, analícelo con las hermanas a las que visite. Utilice las preguntas
como ayuda para fortalecerlas y para que la Sociedad de Socorro forme parte activa de la vida de usted.



Fe, Familia, Socorro


“La caridad [significa] mucho más que un sentimiento de benevolencia”,enseñó el presidente Henry B. Eyring,
Primer Consejero de la Primera Presidencia. “La caridad es fruto de la fe en el Señor Jesucristo y es una consecuencia de Su expiación” 1. Para las hermanas de la Sociedad de Socorro, el programa de las maestras visitantes es la caridad en acción, una manera importante de ejercer nuestra fe en el Salvador. Mediante el programa de maestras visitantes cuidamos de cada una de las hermanas al ponernos en contacto con ellas, compartir un mensaje del Evangelio y procurar conocer las necesidades de ellas y de sus familias. “El programa de las maestras visitantes se convierte en la obra del Señor cuando nos concentramos en las personas en vez de en los porcentajes”, explica Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad de Socorro. “En realidad, esta obra nunca se termina; es más un modo de vida que una tarea. El servir con fidelidad como maestra visitante es evidencia de nuestro discipulado”.
Al velar de manera constante y en oración, aprendemos cómo ministrar mejor a las hermanas y cómo satisfacer las necesidades de cada una de ellas y de su familia. El ministrar se puede manifestar de muchas formas —algunas grandes,otras no tanto. “Muchas veces todo lo que se requiere son pequeños actos de servicio para elevar y bendecir a los demás: una pregunta acerca de alguien de la familia, unas palabras de aliento,un sincero cumplido, una pequeña nota de agradecimiento o una breve llamada telefónica”, enseñó el presidente Thomas S. Monson. “Si somos observadores y nos mantenemos informados, y si actuamos de acuerdo con la inspiración que recibimos, podemos hacer mucho bien… Incontables son los actos de servicio que ha proporcionado el numeroso ejército de las maestras visitantes de la Sociedad de Socorro”.




De las Escrituras
Juan 13:15, 34–35; 21:15; Mosíah 2:17;
Doctrina y Convenios 81:5; Moisés 1:39.


De nuestra historia
En 1843, a los miembros de la Iglesia de Nauvoo, Illinois, se los dividió en cuatro barrios. En julio de ese año, las líderes de la Sociedad de Socorro nombraron un comité visitante de cuatro hermanas en cada barrio. Las responsabilidades… [del] comité visitante eran evaluar las necesidades y recolectar las donativos… La Sociedad de Socorro utilizaba esos donativos para brindar ayuda y socorro a los necesitados. 
Las maestras visitantes ya no recolectan donaciones, pero conservan la responsabilidad de evaluar las necesidades —espirituales y temporales— y de trabajar para satisfacer esas necesidades. Eliza R. Snow
(1804–1887), segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro, explicó: “Una maestra…ciertamente debería tener consigo el Espíritu del Señor al entrar en una casa, lo suficiente como para reconocer el espíritu con el que se encuentra allí…Supliquen ante Dios y el Espíritu Santo para recibir [el Espíritu] a fin de que puedan reconocer el sentimiento que prevalece en esa casa… y entonces quizá deseen expresar palabras de paz y consuelo; y si ustedes hallan a una hermana en frialdad (deánimo), acérquenla a su corazón como tomarían a un niño en los brazos, y denle abrigo”.



¿Qué puedo hacer?


1. ¿Qué estoy haciendo para ayudar a que mis hermanas sientan que soy una amiga que las ama y que cuida de ellas?
2. ¿Cómo puedo mejorar mi habilidad de velar por los demás y cuidar de ellos?








FEBRERO:



Guardianas del hogar





“Ustedes son las guardianas del hogar”, dijo el presidente Gordon B.Hinckley (1910–2008) cuando presentó


“La Familia: Una Proclamación para el Mundo” en la reunión general de la Sociedad de Socorro en 1995. “Ustedes son las que dan a luz a los hijos; son las que cuidan de ellos y les ayudan a establecer buenos hábitos. No hay otra obra que se acerque tanto a la divinidad como la obra de cuidar de los hijos de Dios” 1.Durante casi 17 años, esta proclamación ha reafirmado que nuestras responsabilidades más importantes se centran en el fortalecimiento de las familias y los hogares, sin importar cuáles sean nuestras circunstancias actuales. Barbara Thompson, que actualmente es la Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, estaba en el Tabernáculo de Salt Lake cuando el presidente Hinckley leyó por primera vez la proclamación: “Fue una ocasión formidable”, recordó. “Sentí la importancia del mensaje, y me puse a pensar: ‘Es una gran guía para los padres, así como también una gran responsabilidad’. Por un momento pensé que en realidad no me concernía mucho a mí, ya que no estaba casada y no tenía hijos, pero casi al mismo tiempo pensé: ‘Pero sí me concierne a mí; soy parte de una familia; soy hija, hermana, tía, prima, sobrina y nieta. Tengo responsabilidades —y bendiciones—porque pertenezco a una familia.
Incluso si fuese la única persona de mi familia con vida, aún soy miembro de la familia de Dios y tengo la responsabilidad de fortalecer a otras familias’”. Por suerte, no se nos ha dejado solas en nuestros esfuerzos. “La ayuda más grande”, dice la hermana Thompson, “que tendremos para fortalecer a las familias, es conocer y seguir las doctrinas de Cristo y confiar en que Él nos ayudará”.




De las Escrituras
Proverbios 22:6; 1 Nefi 1:1; 2 Nefi
25:26; Alma 56:46–48; Doctrina
y Convenios 93:40.



De nuestra historia
“Cuando la hermana Bathsheba W. Smith prestó servicio como la cuarta Presidenta General de la Sociedad de Socorro [de 1901 a 1910], vio la necesidad de fortalecer a las familias, por lo que estableció clases de educación materna para las hermanas de la Sociedad de Socorro. En las clases se daban consejos en cuanto al matrimonio, al cuidado prenatal y a la crianza de los hijos. Dichas clases apoyaban las enseñanzas del presidente Joseph F. Smith de que la Sociedad de Socorro ayudaría a las mujeres en el desempeño de sus funciones en el hogar:“‘Esta organización existe o está al alcance de la mano, según los atributos e inspiración naturales que le corresponden, con objeto de que dondequiera que haya ignorancia, o por lo menos falta de comprensión con respecto a la familia y a los deberes de la familia, con respecto a las obligaciones que debe haber y que legítimamente deben existir entre marido y mujer, y entre padres e hijos, las hermanas estén preparadas y listas para impartir instrucción con referencia a esos importantes deberes’.



¿Qué puedo hacer?


1. ¿En qué forma puedo ayudar a las hermanas que están bajo mi cuidado a fortalecer a las familias?
2. ¿De qué manera puedo ser una influencia de rectitud en mi familia?




http://visitingteaching.net/blog/wp-content/uploads/2012/02/mensaje-de-maestras-visitantes-feb-2012.pdf








MARZO:


HIJAS EN MI REINO 


Somos hijas de nuestro Padre Celestial. Él nos conoce, nos ama, y tiene un plan para nosotras. Parte de ese plan incluye venir a la tierra para aprender a elegir el bien sobre el mal. Cuando elegimos obedecer los mandamientos de Dios, lo honramos a Él y reconocemos nuestra identidad como hijas de Dios. La Sociedad de Socorro nos ayuda a recordar esa herencia divina. La Sociedad de Socorro y su historia nos fortalecen y sirven de apoyo. Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, dijo: “Como hijas de Dios, se

están preparando para nombramientos eternos, y cada una tiene identidad, naturaleza y responsabilidad femeninas. El éxito de las familias, de las comunidades, de esta Iglesia y del hermoso plan de
salvación depende de la fidelidad de ustedes… [Nuestro Padre Celestial] proponía que la Sociedad de Socorro ayudara a edificar a Su pueblo y prepararlo para las bendiciones del templo. Él estableció [la
Sociedad de Socorro] para alinear a Sus hijas con Su obra y conseguir su ayuda en la edificación de Su reino y el fortalecimiento de los hogares de Sión”. 

Nuestro Padre Celestial nos ha confiado una obra específica para ayudar a 
edificar Su reino y, además, nos ha bendecido con los dones espirituales que necesitamos para cumplir esta obra específica. Por medio de la Sociedad de Socorro,tenemos oportunidades de utilizar nuestros talentos para fortalecer a las familias,ayudar a los necesitados y aprender a vivir como discípulas de Jesucristo.
El presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, dijo en cuanto al discipulado: “Al caminar con paciencia en el camino del discipulado, nos demostramos a nosotros mismos la fortaleza de nuestra fe y nuestra disposición de aceptar la voluntad de Dios en lugar de la nuestra”.Recordemos que somos hijas de Dios y esforcémonos por vivir como Sus discípulas; al hacerlo, ayudaremos a edificar el reino de Dios aquí en la tierra y nos haremos dignas de regresar a Su presencia.


De las Escrituras
Zacarías 2:10; Doctrina y Convenios 25:1,
10, 16; 138:38–39, 56.



De nuestra historia


El 28 de abril de1842, el profeta José Smith dijo a las hermanas de la Sociedad de Socorro: “Ahora se hallan en una posición de poder actuar de acuerdo con esa compasión que Dios ha puesto en el corazón de [ustedes]… Si viven de acuerdo con estos privilegios, no se podrá impedir que los ángeles las acompañen…”
Al reconocer el poder de la Sociedad de Socorro para servir a los demás y para ayudar a las personas a aumentar su fe, Zina D. H. Young, tercera Presidenta General de la Sociedad de Socorro, prometió a las
hermanas en 1893: “Si buscan en lo profundo de sus corazones, encontrarán la ayuda del Espíritu del Señor, la perla de gran precio, el testimonio de esta obra”.


¿Qué puedo hacer?
1. ¿Cómo puedo ayudar a las hermanas a alcanzar su potencial como hijas de Dios?
2. ¿Cómo puedo aplicar en mi vida el consejo y las advertencias que se dan a las mujeres en Doctrina y Convenios 25?


http://visitingteaching.net/blog/wp-content/uploads/2012/03/mensaje-de-maestras-visitantes-mar-2012.pdf


ABRIL: 



Amar, cuidar y fortalecer


Con espíritu de oración, estudie este material y, según sea apropiado, analícelo con las hermanas a las que visita. Utilice las preguntas como ayuda para fortalecer a sus hermanas y para hacer de la Sociedad de Socorro una parte activa de la vida de usted.

Al igual que el Salvador, las maestras visitantes ministran una por una (véase 3 Nefi 11:15). Sabremos que estamos teniendo éxito en nuestro ministerio como maestras visitantes cuando nuestras hermanas puedan decir: (1) Mi maestra visitante me ayuda a progresar espiritualmente; (2) sé que mi maestra visitante se preocupa de verdad por mí y por mi familia; y (3) si tengo problemas, sé que mi maestra visitante tomará las medidas necesarias sin esperar una invitación1.
¿De qué forma podemos, como maestras visitantes, amar, cuidar y fortalecer a una hermana? A continuación se presentan nueve sugerencias que se encuentran en el capítulo 7 de Hijas en Mi reino: La historia y la obra de la Sociedad de Socorro, para ayudar a las maestras visitantes a ministrar a sus hermanas:
  •  
    Orar diariamente por la hermana y por su familia.
  •  
    Buscar inspiración para llegar a conocerla a ella y a su familia.
  •  
    Visitarla con regularidad para saber cómo está, para consolarla y fortalecerla.
  •  
    Mantener un contacto frecuente con ella por medio de visitas, llamadas telefónicas, cartas, correos electrónicos, mensajes de texto y pequeños actos de bondad.
  •  
    Saludarla en las reuniones de la Iglesia.
  •  
    Ayudarla cuando tenga alguna emergencia, enfermedad u otra necesidad urgente.
  •  
    Enseñarle el Evangelio por medio de las Escrituras y de los mensajes de las maestras visitantes.
  •  
    Inspirarla por medio del buen ejemplo de ustedes.
  •  
    Informar a la líder de la Sociedad de Socorro sobre el servicio que brinden y sobre el bienestar espiritual y temporal de la hermana.

De las Escrituras



De nuestra historia

“El programa de las maestras visitantes se ha convertido en el medio para que las mujeres Santos de los Últimos Días de todo el mundo brinden amor, cuidado y servicio; para que ‘[actúen] de acuerdo con esa compasión que Dios ha puesto en el corazón de [ellas]’, como enseñó José Smith”2.
Una hermana que hacía poco había quedado viuda dijo de sus maestras visitantes: “Ellas me escucharon; me consolaron; lloraron conmigo y me abrazaron… [Ellas] me ayudaron a salir de la profunda desesperanza y depresión de aquellos primeros meses de soledad”3.
El ayudar con las tareas temporales es también una forma de ministrar. En la conferencia general de octubre de 1856, el presidente Brigham Young anunció que los pioneros de carros de mano estaban varados en la nieve profunda a unos 500 km, y pidió a los Santos de los Últimos Días de Salt Lake City que acudieran a auxiliarlos y se “ocuparan estrictamente de aquellas cosas que llamamos temporales”4.
Lucy Meserve Smith escribió que las mujeres se despojaron de sus abrigadoras enaguas y medias ahí mismo, en el tabernáculo, y las apilaron en los carromatos para enviarlas a los helados pioneros. Luego reunieron ropa de cama y de vestir para aquellos que más tarde llegarían con pocas pertenencias. Cuando las compañías de carros de mano llegaron, había un edificio de la ciudad “abarrotado de provisiones para ellos”.

¿Qué puedo hacer?

  1. 1. 
    ¿Cómo puedo saber lo que necesitan mis hermanas?
  2. 2. 
    ¿Cómo sabrán mis hermanas que me intereso sinceramente por ellas?